Al mediodía del 18 de septiembre del 2005, con la energía que nos da la vida, la lucha y la memoria de nuestras compañeras que hoy ya no están, al finalizar nuestro Segundo Encuentro Feminista del Paraguay celebramos los encuentros entre generaciones, el talento, la creatividad y el compromiso de la jóvenes feministas y de los jóvenes feministas del Paraguay, que han sido mayoría en este encuentro.
La participación en un debate en libertad de mujeres de todo el país, de distintas etnias, clases sociales, orientaciones sexuales, edades, adscripciones políticas y religiones. Celebramos las riquezas de las producciones culturales que contribuyen a fortalecer identidades democráticas como el túnel feminista, la danza de las mujeres sabias Nivachei, la tradición gitana, la danza que nos acompañó siempre, las representaciones teatrales, la figura del papel maché en el marco de la mágica ambientación que nos regalaron las compañeras de Mandala, celebramos la participación inspiradora de nuestras compañeras latinoamericanas con las que seguiremos debatiendo en el Décimo Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe, cuya realización nos motiva a hacer el encuentro que hoy estamos cerrando, porque queremos llegar a San Pablo con nuestros puntos de agenda debatidos colectivamente.
El encuentro nos ha ratificado que, para cumplir nuestro objetivo de igualdad sin exclusiones en nuestra tierra desigual por donde tratemos de comprenderla, la estrategia es una conjugación de cambios culturales y de justicia social.
Cambiar nuestras marcas culturales como servihá y kuña guapa sin derechos, cambiar que los hombres sean siempre centros, norma universal humano y las mujeres periferia, diferencia y en particular, una minoría, un etcétera vulnerable. Cambiar la tutela institucional de las personas por la protección de los derechos de las personas, cambiar el lenguaje sexista que nos excluye y menoscaba y luchar contra los fundamentalismos que impiden la plenitud de los derechos sexuales y de los derechos reproductivos y que tratan de volver teocrático el Estado paraguayo, cuando que el Estado laico es la gran garantía de pluralismo y de democracia. Muchos cambios se dieron ya y lo podemos ver en las agendas feministas debatidas en nuestro movimiento social, que tienen la virtud de integrar en una gran corriente a pequeños retazos, secretos lenguajes con grandes atyes y derechos humanos que confluyen para construir la humanidad con igualdad de todas las personas e identidades de género de clases, de etnias, de lenguas que la integran.
Ningún cambio cultural llevará a la igualdad sino trabajamos por la justicia social en nuestro país, que es el más desigual de la región. Son cuatro los puntos que hoy priorizamos: la reforma agraria con igualdad de género, la igualdad para las trabajadoras del servicio doméstico con todos los demás trabajadores y trabajadoras, la despenalización del aborto para frenar la mortandad de las mujeres pobres y jóvenes, que son las penalizadas por el sistema legal y el sistema de salud del Paraguay, y la titularidad efectiva como beneficiarias de la seguridad social.
Compañeras y compañeros, llevemos nuestra palabra al Décimo Encuentro Feminista Latinoamericano y del Caribe. Las palabras de este Segundo Encuentro Feminista del Paraguay son para alcanzar la igualdad sin exclusiones, cambio cultural y justicia social.
Palabras pronunciadas por Line Bareiro en la clausura del Segundo Encuentro Feminista del Paraguay 18 de septiembre de 2005, San Bernardino



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